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THE LAST DANCE

Venezuela no era una democracia. La doble vara de los sectores de izquierda y el repudio según su conveniencia.

THE LAST DANCE

Venezuela no era una democracia. La doble vara de los sectores de izquierda y el repudio según su conveniencia.

Por Esteban Di Carlo

Luego del fraude electoral del 2024, Nicolas Maduro inauguró el vigésimosexto año del Chavismo en el poder.

Después de su liberación, luego de estar dos años detenido por intento de Golpe de Estado, el 14 de diciembre de 1994, Chávez visitó Cuba , donde fue recibido por Fidel Castro.

Durante su visita, Chávez dio un discurso premonitorio en el Aula Magna de la Universidad de La Habana ante Fidel y la alta jerarquía cubana donde, entre otras cosas, dijo "Tenemos un proyecto estratégico de largo plazo, en el cual los cubanos tienen y tendrían mucho que aportar" y "es un proyecto de un horizonte de veinte a cuarenta años, un modelo económico soberano".

Nacía intelectualmente la dictadura chavista.

La que en los hechos, se concretaría el 2 de febrero de 1999, oportunidad en que comenzaba el primer período de la decadencia.

Chávez gozó de la época del boom de las commodities, lo que le permitió a Venezuela exportar más crudo y obtener más rentas con los que pudo financiar su proyecto populista.

La llegada de Nicolas Maduro coincidió con el fin de este boom por lo que el gobierno se vio limitado en su gasto social por lo que comenzó un retroceso peligroso del PBI per cápita, que de u$s 8692 en el año 2013, se derrumbó a u$s 3.867 en el 2024.

Ello sumado a un proceso inflacionario, caía de su moneda, y crisis economica sin precedentes en un país que aparecía en el siglo pasado como uno de los elegidos en América Latina.

Al desastre económico, lo siguió un incipiente proceso de militarización, detención y proscripción de los opositores políticos, cercenamientos de todos tipo de libertades, económicas, sociales, de expresión, pensamiento unico y todos los demás condimentos que una dictadura puede tener.

Venezuela no era una democracia.

Nicolas Maduro un presidente producto del fraude, ilegal e ilegítimo.

En ese contexto se apoyó en otra dictadura, Cuba, quien le suministró servicios de vigilancia y estuvo a cargo de la custodia personal, a cambio del petróleo venezolano

Ante la amenaza estadounidenses, decidió irónicamente cantar la famosa canción de Pharrell Williams "Happy", bailar delante de los aduladores de siempre o bravuconear tratando de cobardes y pidiendo que viniesen por Él.

Y fueron por Él.

La operación militar del 3 de enero de 2026 derrocó un tirano.

Resta saber si este acto por sí libera a un pueblo oprimido, o simplemente se cortó la cabeza de la hidra, de la cual saldrán dos o mas para mantener los privilegios de la casta gobernante.

Por lo pronto, voces a favor y en contra se han levantado en nuestro país y en el mundo.

Desde el apoyo incondicional de La Libertad Avanza y del PRO; hasta el rechazo absoluto del kirchnerismo y los grupos de izquierda.

La doble vara.

La condena a regímenes militares, no aplica cuando las dictaduras son de izquierda.

En unos y otros hubo pérdida de derechos, avasallamientos a las libertades, secuestros, torturas, desapariciones y ejecuciones en masa.

En uno y otro se violaron sistemáticamente los derechos humanos

Sin embargo, por esas cosas del destino, este tipo de déspotas no son

condenados. Peor aun son apoyados.

Lo fue FIdel Castro en Cuba; Chavez y Maduro en Venezuela

Convocan a marchas frente a la Embajada de Estados Unidos, y frente al Paseo Mendía.

Y le tratan de explicar a los miles de venezolanos que se convocaron en el Obelisco y a los ocho millones de exiliados, qué tan equivocados están y cuales son los beneficios del socialismo moderno.

Denuncian colonialismo, quienes no levantaron las voces cuando China instaló una base militar en la Patagonia; ni cuando Nicolas Maduro se hace custodiar por un grupo cubano y mucho menos cuando se jura en el Congreso en nombre de Palestina

La esperanza que implicaba las últimas elecciones para el pueblo venezolano, se transformó en decepción, desilusión y abatimiento.

No había futuro.

La caída del dictador, y la liberación tiñe a Venezuela de un verde esperanza.

Los millones que viven en el extranjero sueñan con poder volver, reencontrarse con sus familias, sus padres, hermanos, e hijos, y poder trabajar del oficio que aprendieron o la carrera que estudiaron.

Será difícil reconstruir un país destrozado.

Paciencia necesitará el pueblo venezolano.

El tirano será juzgado por un tribunal estadounidense, mientras espera la condena de la justicia divina.

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