
SONRÍA… LE ESTAMOS COBRANDO
La seguridad vial no debería convertirse en una caja recaudadora. Mientras la inseguridad crece y los vecinos reclaman más cámaras, prevención y presencia policial, el Municipio apuesta por las fotomultas para sumar ingresos.
Por Esteban Di Carlo
Olavarría es una ciudad que se diferencia de las otras poblaciones de la provincia de Buenos Aires, y del resto de Argentina por la amplitud en las calles.
Además de los vehículos detenidos a uno y otro lado de la calzada, pueden circular con comodidad otros dos por los carriles libres del centro.
Este dato debería constituir un atenuante para bajar la siniestralidad vial.
Sin embargo, el no respeto de las normas básicas establecidas en la Ley de Tránsito y la falta de educación provocan que los números de accidentes se mantengan en niveles intolerables.
Al respecto resulta imprescindible una campaña educativa que permita establecer que existen dos conductas principales para evitar la siniestralidad: el respeto irrestricto de la prioridad de paso, y el mantenimiento del vehículo a una velocidad tal que ante cualquier circunstancia permita detener el rodado.
Cursos educativos, que reafirmen lo que un cursillo para la renovación de carnet pueda otorgar, publicidad estática, y a través de medios audiovisuales, refuerzo de las principales normas de circulación, control policial y radares persuasivos.
Sobre este punto, la Municipalidad ha incorporado una serie de radares a los fines de controlar las velocidades de los rodados que transiten diferentes puntos de la ciudad
La pregunta es: "¿esos radares persiguen un fin disuasivo, o fueron implementados persiguiendo la política recaudatoria que el municipio ha implementado este año?
Existe una normativa que prohíbe la instalación de radares sobre rutas nacionales, salvo que se cumplan ciertos requisitos relacionados con la alta siniestralidad del lugar; pero se encuentra perfectamente permitido la instalación dentro del ejido urbano.
En el caso en cuestión, los mismos se han incorporado sobre la Avenida Pringles, la Avenida Del Valle y la Autopista Luciano Fortabat casi en su totalidad.
Existen radares con fines educativos, que son los dispositivos instalados en varios lugares que se limitan a mostrar la velocidad de circulación en una pantalla gigante en la calle de forma parpadeante pero no emiten fotomultas.
Y su único fin es concientizar al conductor para que reduzca la velocidad, o tome conciencia de la violación de los valores máximos de circulación
Y los llamados radares lucrativos, que son dispositivos de control de velocidad instalados por las autoridades de tránsito con el objetivo principal de generar ingresos a través de multas, en lugar de prevenir accidentes en zonas de alto riesgo.
Es decir, se colocan en lugares donde hay que disminuir la velocidad de manera drástica por intersección de rutas, presencia de instituciones educativas, o sanitarias, lugares con cambios bruscos de velocidad mal señalizados o tramos de vías anchas o seguras con límites de velocidad llamativamente bajos para las condiciones de la infraestructura.
Si el propósito de los radares radica en una conducta educativa, por un tiempo determinado se debería colocar un puesto policial a centenares de metros, y advertir cuando alguno de estos rodados superase la velocidad máxima permitida, que sirva como advertencia
Si el objetivo pasa por engrosar las arcas municipales, una vez instalados, se repartirán entre los olavarrienses las respectivas multas, con foto incorporada y el importe a abonar.
Todo sea para mantener el aparato estatal
Mientras el Municipio agota sus ideas en la creación de nuevos impuestos, y búsqueda de nuevos ingresos; el olavarriense común reporta otras inquietudes
La inseguridad es un tema recurrente, pero va en aumento, ya se advirtió sobre la existencia de modalidades delictivas que iban a ir incrementándose en cuanto a la agresividad y a la organización
No en vano los robos a comercios, vandalización de vidrieras, dieron paso a lo que es una escala superior del delito.
El ingreso a las viviendas en horarios nocturnos, con golpiza a sus ocupantes indefensos, es un dato más que preocupante, y debería llamar la atención de las autoridades
Desde este medio se ha instalado la idea que Olavarría se ha conurbanizado, y los delitos han progresado en cantidad y en cuanto a calidad delictiva, situación que resulta indiferente para el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y su séquito de seguidores.
En efecto, romantizar el delito, minimizar la violencia, y presentar las acciones ilegales y a quienes la cometen con una visión ideológica heroica o positiva, es algo característico de los gobiernos kirchneristas, quienes sistemáticamente se han opuestos al aumento de la gravedad de las penas y a la baja de imputabilidad.
El presupuesto para la instalación de fotomultas se podría haber aplicado para la instalación de cámaras que le otorguen seguridad al vecino
Son decisiones
Y en esas decisiones se privilegia más el ingreso de dinero