Política Escuchar artículo

SILENZIO STAMPA. SILENZIO STUPPIA

José Stuppia no se enoja más. No se manifiesta. No hay más "peleas" al Ejecutivo ahora que es liderado por un espacio político afín a sus intereses políticos. ¿Y las recategorizaciones donde quedaron?

SILENZIO STAMPA. SILENZIO STUPPIA

José Stuppia no se enoja más. No se manifiesta. No hay más "peleas" al Ejecutivo ahora que es liderado por un espacio político afín a sus intereses políticos. ¿Y las recategorizaciones donde quedaron?

Por Esteban Di Carlo

El sindicalismo argentino es peronista.

Su rol tradicional es golpear para luego negociar.

Pero esta característica no se da cuando el gobierno es peronista, donde subordina las demandas de los trabajadores a la voluntad del movimiento.

En este período se da un divorcio entre la dirigencia y los trabajadores, donde resulta notable la capacidad de la clase trabajadora argentina para actuar por sí misma, cuando no se sintió cabalmente representada por quienes debían ocuparse de defender sus intereses.

Hoy coexisten dos fuerzas sociales desarticuladas: la organización sindical burocrática, que descansa en una fuerza de trabajo dócil que acepta el liderazgo sindical, delega en él sus reivindicaciones y agradece los beneficios que éste puede obtener en sus negociaciones con el estado, y sectores obreros nuevos que ya han participado activamente en experiencias de lucha obrera descentralizada que no aceptan al sindicalismo populista como propio.

Por eso, el distanciamiento entre los líderes sindicales y las bases es cada vez más notorio.

Sin embargo, cuando el gobierno pertenece a una ideología diferente, la lucha es más encarnizada, y la cantidad de medidas de fuerzas superan ampliamente las mismas medidas que se pueden tomar cuando quien ejerce el poder es un Gobierno Justicialista.

No en vano los récords de paros se dieron durante los Gobiernos de Raúl Alfonsín, Mauricio Macri o recientemente con Javier Milei.

Lo que se produce a nivel nacional, tiene su correlato a nivel provincial, y también en el Municipio de Olavarría.

José Stuppia está al mando del Sindicato de Municipales desde hace dieciséis años.

Sin embargo, el manejo y la lucha por el salario de los trabajadores, durante ambos períodos de Ezequiel Galli no es el mismo que tiene ahora bajo el manto del gobierno camporista de Maximiliano Wesner.

Ya es historia, la instalación de carpas en el Paseo Mendía frente a la Municipalidad con la quema de neumáticos; la toma del propio Hospital Héctor Cura en plena pandemia impidiendo cirugías y el trabajo de personal de limpieza; o la toma de la Contaduría dificultando el pago a proveedores.

Así, sucesivamente durante esos ocho años.

El Gobierno cambió. No fue lo único.

El líder sindical manifestaba en una entrevista en referencia al Nuevo Intendente que: "Yo le voy a ayudar todo lo que pueda, dar toda la ayuda que necesite él. Voy a tratar de brindar la ayuda con mis compañeros, pero con transparencia, con los números arriba de la mesa. Es sencillo. Si realmente no hay plata, vamos a colaborar, vamos a trabajar. Pero cuando el Municipio esté bien, que económicamente esté bien, quiero que mis compañeros sean reconocidos".

En la semana se llegó a un acuerdo con un aumento salarial para del 3 % mensual del básico, por los próximos tres meses.

Respecto del mes anterior, con una inflación del 3.7 % ya perdieron un 0.7%; resta saber en los próximos meses si ese 3% representa un aumento o una disminución del salario respecto a marzo de 2025.

Sin perjuicio que tiempo atrás el jefe sindical había manifestado que:

"nosotros creemos que los aumentos por porcentaje son muy violentos y no alcanzan con las expectativas que tienen los trabajadores... Nosotros tenemos trabajadores en la línea de indigencia y tenemos que salir de esa línea de indigencia, tratar de salir a la línea de la pobreza. Dentro de ese marco, nosotros creemos que es conveniente sumas fijas, remunerativas, y que todos recibamos la misma plata".

Ahora parece que los tiempos han cambiado.

El modelo de lucha es el modelo del consenso.

Que no estaría mal, y nos estaríamos refiriendo a un sindicalismo moderno, moderado, y responsable, si se daría en ahora en más, cualquiera fuera el partido gobernante.

Pero esto no resulta así.

El sueldo mínimo de un empleado municipal administrativo ronda los $ 500.000

Mientras que el sueldo del Intendente es de $ 6.358.209 (más de 12 sueldos de un empleado administrativo). 

Durante el período de Maximiliano Wesner, la planta de empleados municipales habría aumentado en 150 trabajadores; a lo que debe adicionarse un número cercano a 400 personas que trabajan como monotributistas mediante contrato por tiempo determinado, lo que hace un total de 550 empleados más en la repartición pública.

¿Para q sirve tener tantos empleados o subir la cantidad si los sueldos son miserables?

Además del aumento salarial, al contrario de lo que se manifestó el pueblo en las urnas respecto del achicamiento del estado, ha aumentado en 550 las personas que trabajan para el Municipio.

Al anunciar el aumento, el Intendente Maximiliano Wesner manifestó:

"Como todos ya saben estamos atravesando una profunda crisis económica en nuestro país, con parálisis de la obra pública, caída abrupta del consumo, cierre de empresas y cientos de despidos. Esta crisis no deja de golpear también a nuestro Municipio, especialmente en nuestra recaudación. A pesar de este escenario negativo, la firme voluntad, la austeridad y el orden nos permiten concretar un nuevo acuerdo salarial".

No hace más de un mes, con bombos y platillos el Intendente había anunciado que el 2024 había finalizado con superávit fiscal.

A las horas se supo que dicho superávit llevaba el disfraz de la venta de una calle a una fábrica local.

De manera entonces que en segundos el superávit se transformó en déficit fiscal.

En la parte económica financiera, el Municipio no está bien.

Obras públicas con el erario local, no hay.

La violencia y los hechos delictivos aumentan en cantidad y calidad.

Por lo pronto, queda la colaboración sindical.

Silenzio Stampa

Silenzio Stuppia

Volver arriba