
Por qué dormimos mal en verano y cómo recuperar el descanso
El médico especialista en sueño Facundo Nogueira explicó por qué el calor, los malos hábitos y la falta de rutinas afectan el descanso y dio recomendaciones prácticas para mejorar la calidad del sueño
En el aire del programa Hora Pico, que se emite por La Brújula 24, el médico especialista en sueño del Hospital de Clínicas, Facundo Nogueira, analizó los problemas más frecuentes para dormir bien durante el verano y explicó por qué muchas personas regresan de las vacaciones más cansadas de lo que se fueron.
En un contexto marcado por las altas temperaturas nocturnas y el desorden en los horarios, el especialista señaló que la falta de descanso es un problema extendido en la población. “Casi la mitad de los argentinos tiene dificultades para poder conciliar el sueño y casi un 10% padece insomnio grave”, indicó, y advirtió que se trata de una situación que “impacta directamente en la salud física, emocional y mental”.
Nogueira explicó que el insomnio se considera grave cuando se vuelve crónico y afecta la mayor parte de los días durante más de un mes. “Eso deteriora significativamente la calidad de vida y puede generar complicaciones neurológicas y cardiovasculares”, afirmó, al tiempo que remarcó la fuerte relación entre trastornos del sueño y cuadros de estrés, ansiedad, angustia y depresión.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la importancia de la rutina. “El sueño funciona mucho por conductas condicionadas. Si uno se acuesta todos los días a la misma hora y prepara el sueño, el cerebro aprende ese patrón”, explicó. En contraposición, advirtió que los horarios irregulares “hacen mucho más probable que aparezca el insomnio”.
Consultado sobre quienes deben levantarse muy temprano por trabajo, Nogueira reconoció que se trata de un desafío importante. “Dormir menos de siete horas puede funcionar un tiempo, pero a la larga afecta el rendimiento intelectual, el estado de ánimo y aumenta el riesgo de problemas cardíacos y neurológicos”, señaló. Además, fue contundente al aclarar que “la siesta no reemplaza el sueño nocturno”, ya que el descanso debe ser continuo para cumplir correctamente sus funciones biológicas.
El especialista también se refirió a los despertares nocturnos y al hábito de usar el celular o la televisión durante la madrugada. “Eso es lo peor que uno puede hacer. La mente empieza a rumiar pensamientos y ya no te dormís más”, sostuvo, y recomendó evitar engancharse con preocupaciones o estímulos que reactiven el cerebro.
Sobre el uso de música o sonidos para inducir el sueño, explicó que pueden ser útiles en algunos casos. “Se trata del llamado ruido blanco: sonidos homogéneos, como lluvia u olas del mar, que ayudan a distraer la mente”, aunque aclaró que no funcionan igual en todas las personas y que lo ideal es “preparar el sueño, como un piloto prepara un aterrizaje”.
En ese sentido, Nogueira recomendó bajar la intensidad de la luz por la noche, evitar pantallas, no realizar actividad física intensa ni consumir cafeína por la tarde, y adelantar progresivamente los horarios de descanso. “No se puede pasar de dormirse a la una de la mañana a las nueve de la noche de un día para otro. Hay que hacerlo de a poco”, explicó.
Finalmente, dejó una reflexión clara: “El error es creer que el problema del sueño se resuelve solo con fármacos. La base está en los hábitos y en cómo preparamos nuestra mente y nuestro entorno para descansar”.