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LOS MISMOS DE SIEMPRE.

La violencia y la confrontación política se repiten una y otra vez, bloqueando el progreso y el respeto por la democracia en cada reforma que desafía al poder establecido.

LOS MISMOS DE SIEMPRE.

La violencia y la confrontación política se repiten una y otra vez, bloqueando el progreso y el respeto por la democracia en cada reforma que desafía al poder establecido.

Por Esteban Di Carlo

Diciembre de 2017, Presidencia de Mauricio Macri, manifestación frente al Congreso, se trata la reforma de una ley que intenta modificar la actualización jubilatoria.

Rompen las baldosas, y toneladas de piedras caen sobre las fuerzas de seguridad.

En este momento no hay protocolos antipiquetes, y un Juez acepta una medida cautelar en la cual dichas fuerzas deben estar sin armas de fuego para "no incitar a la violencia".

La violencia llega, no es necesario incitarla, está internalizada dentro de todos y cada uno de los manifestantes.

Febrero de 2026, Presidencia de Javier Milei, se trata el proyecto de ley que busca reformar las condiciones laborales de los trabajadores del sector privado.

Ley que quiso modificar Raúl Alfonsín, Mauricio Macri, y ahora intenta Javier Milei.

Solo un presidente pudo cambiar algo, fue en los 90 con la Ley de Empleo.

Carlos Saul Menem

¿Qué diferencia había entre estos cuatro presidentes?

Que uno solo era peronista

Los años pasan, la ley es vieja, de otra época, la cantidad de trabajadores del sector privado no se modifica en los últimos quince años. Necesita una modernización.

La sociedad necesita ese cambio, y fuerzas políticas que deberían haberse sentado a conversar para consensuar dicha ley; pero hay un sector, que solo es oposición.

Oposición en el Congreso, y violencia en la plaza.

Son los mismos de siempre.

Casi que la misma situación invariablemente se produce.

Mientras uno tiraba de un mortero, otros ahora, tiran las bombas molotov.

Esta vez hay protocolo antipiquetes, esta vez las fuerzas policiales no tienen ninguna restricción, y la represión se produce.

Cuando la represión es justa, no es represión, es orden.

Se mantiene el orden, se dispersa a los violentos.

Son los que no saben convivir en un sistema democrático, los que se sienten incómodos siendo oposición, no toleran estar en ese lugar, y desean fervientemente quien ocupa el lugar que ellos creen legítimamente poseer, se caiga.

Dicen ser el pueblo.

Por más que las elecciones y la voluntad ciudadana les haya demostrado en los últimos diez años, que una sola fue la elección ganada, se arrogan defender los derechos del pueblo

Si la culpa lo tienen los demás, cuando se es gobierno, al momento de ser oposición el kirchnerismo tiene una baja tolerancia a la frustración y un bajo umbral para descargar el odio y la agresividad.

El odio cuando no se puede contener genera violencia.

Y la violencia y el odio se expresan primero con palabras, después con actos.

No, por casualidad, cualquier gobierno que no sea de origen peronista, es asemejado a la dictadura.

Del "Macri basura vos sos la dictadura", del 2015, al "Milei basura vos sos la dictadura", del 2023.

El odio se vislumbra en cada ataque a un periodista que no hace otra cosa que estar trabajando, o a los móviles de los canales no afines a sus ideas.

O en cada contenedor incendiado, o en cada puño levantado hacia las fuerzas policiales.

A menudo, la psicopatía es confundida con la sociopatía, que también es un trastorno de personalidad antisocial.

Sin embargo, se diferencian.

La primera se atiende a factores internos, principalmente genéticos, mientras que en la segunda se identifica con factores externos, principalmente ambientales o sociales, donde se distingue una menor capacidad de control de actos del sociópata.

Esa falta de control es lo que lleva a una persona masificada, a lanzar toneladas de piedras en una plaza, a manifestarse encapuchados, a encender una bomba molotov para después tirarla sobre la fuerza policial.

El respeto a la voluntad popular exige el respeto por los votantes que eligieron un signo político diferente a ellos, y el juego democrático implica respetar el período que le toca al otro, para después intentar en una próxima elección volver.

A pesar de las piedras, a pesar de los incendios, a pesar de la violencia, la reforma laboral tuvo media sanción en senadores.

Habrá una nueva marcha seguramente cuando el tema lo trate diputados.

Son los mismos de siempre

No cambiarán.

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