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LA CONURBANIZACION DE OLAVARRIA

Las noticias policiales crecen día a día en Olavarría. Robos de cualquier tipo. A comercios, de bicicletas, moto, a viviendas e inclusive a mano armada ganan terreno. Falta de decisión política.

LA CONURBANIZACION DE OLAVARRIA

Las noticias policiales crecen día a día en Olavarría. Robos de cualquier tipo. A comercios, de bicicletas, moto, a viviendas e inclusive a mano armada ganan terreno. Falta de decisión política.

Por Esteban Di Carlo

Olavarría nació siendo aldea, para transformarse en pueblo, y mutar a ciudad con el paso de los años. Se fundó como toda ciudad española, cuadrícula, plaza principal, con su iglesia, municipalidad, cine o teatro, y después las casas particulares.

Y se destacó por la tranquilidad, la paz de su gente, la seguridad, tal es así que hasta los años 80 los autos se dejaban sin llave, con las ventanillas abiertas, confiando en el prójimo, en el vecino.

El auto sin llave, o con ventanillas abiertas, dio paso al auto con alarma y cualquier otro sistema de seguridad.

Las casas con sus ventanales sin rejas que llamaban la atención de los porteños cuando visitaban el lugar, dio lugar a casas con barrotes, alarmas, y en algunos casos hasta cámaras.

El caminar por las calles no implicaba riesgo alguno, y hasta uno tenía que preguntarle a los familiares cuándo había ocurrido y cómo había sido el último hecho de violencia en la ciudad, que en todo caso era un robo en ausencia de sus moradores.

¿Asesinatos? Había que remontarse a décadas. Las cosas cambiaron. Lamentablemente Olavarría está viviendo el proceso de conurbanización.

Con todo el significado negativo que implica esa palabra.

La conurbanización se da a través de dos procesos, una es la amenazante "invasión" de migrantes del Gran Buenos Aires hacia las ciudades del interior, u otra, a través de conductas de los mismos habitantes similares a la de quienes viven en el conurbano.

En ambas situaciones se produce una precariedad en el estilo de vida que afecta al conjunto de la sociedad. Esto está pasando en Olavarría. 

El Conurbano es carencia.

Carencia de todo tipo, de trabajo en sí, o con existencia de trabajos precarios; carencia de cloacas, carencia de luz artificial, carencia de asfalto, carencia de educación, carencia de seguridad, y así enumeraríamos un sinfín de carencias.

Hace unos años, se hizo una encuesta en la localidad de Lujan, distante a 80 km de la Capital Federal, si el lujanero se sentía del Interior de la Provincia, o parte del Conurbano Bonaerense, y más del 50 % manifestó ya sentirse parte de este último.

El olavarriense común no creo que se sienta parte del Conurbano, porque las distancias son mayores, pero hay hechos que indican que está pasando un momento de transición, la de ciudad tranquila, a no tan tranquila.

El dato en materia de seguridad es alarmante.

Lo que comenzó con robos de bicicleta, se ha transformado en robos de motos, de casas con gente en su interior, de comercio a pleno luz del día, de clubes en la ciudad y los pueblos vecinos.

Pronto este delito de robo ha de modificarse en algo de escala superior.

Y no se nota de parte de las autoridades una conducta acorde para reprimir estas acciones.

Ni del municipio, y mucho menos de la gobernación, donde ya se conoce la ideología que impera. En efecto, basta ver los portales de noticias par comprobar que, en materia de seguridad, se multiplican las notas sobre robos, hurtos, personas detenidas, y en algunos casos con videos ilustrativos del accionar delictivo.

La normalización de estos hechos comprueba el fin de ciudad tranquila, de no mediar un accionar rápido y contundente de las autoridades políticas, policiales y judiciales, estos hechos irán in crescendo no solo en cantidad, sino también en violencia.

Por suerte, todavía escasean los asaltos a mano armada, la presencia de motochorros o el arrebato de celulares, pero ¿cuánto tiempo debería pasar para que también se esté hablando de estos temas?

Es un tema que preocupa al ciudadano común, la seguridad propia y de la familia, la del comerciante, la del trabajador que va hacia el trabajo o vuelve a altas horas de la noche.

La delincuencia y la inseguridad, siempre pasan a un estadío mayor si no se corta de raíz.

En el 2024, se produjeron entre asaltos, robos y hurtos casi 1500 hechas, lo que promedia 4 hechos delictivos por día.

Estos son los hechos denunciados, muchos otros no forman parte de las estadísticas, porque la víctima no pierde tiempo en algo que cree no va a tener resultado positivo, y prefiere concentrarse en su indignación antes que realizar un raid por las sedes policiales y judiciales.

Decisión política es lo que le está faltando a la Ciudad, es a ella a la que se le tiene exigir porque nada en materia de seguridad se puede esperar de la Provincia de Buenos Aires, en un gobierno donde destina casi el mismo presupuesto anual para el Ministerio de Seguridad, que para las políticas de género.

Surge claramente cuáles son las prioridades.

Dentro de las prioridades, no aparece combatir el delito.

Y no combatir el delito, ni en la etapa previa (prevención), ni en la posterior (represión), sin voluntad para hacerlo va transformando a Olavarría, inexorablemente al pasaje desde Ciudad del Interior a Ciudad del Conurbano.

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