Inteligencia Artificial: "Hay quienes la tratan como a una persona"
Una reconocida psicóloga advirtió sobre los riesgos cognitivos, emocionales y sociales asociados al uso sin criterio de la inteligencia artificial y llamó a avanzar en educación digital y regulación.
El avance acelerado de la inteligencia artificial y el uso cotidiano de chatbots comienza a generar interrogantes cada vez más profundos desde el campo de la salud mental. Así lo planteó la psicóloga Carolina Calligaro, especialista en Terapia Sistémica e integrante del capítulo de Salud Mental Digital de la Asociación Argentina de Salud Mental, durante una entrevista en el programa “Nunca es tarde”, emitido por el portal La Brújula 24.
En ese marco, Calligaro explicó que distintas investigaciones recientes empiezan a mostrar efectos cognitivos vinculados al uso excesivo de estas herramientas. “Hay zonas del cerebro que se vuelven como más perezosas, si no las estimulamos y no las trabajamos. Y un riesgo que puede haber es que si todos se lo pedimos a la inteligencia artificial a través del chatbot, si todo nos lo hace ella, sin que haya un criterio por parte nuestra o un tipo de trabajo cognitivo desde nuestra inteligencia, usándola con discreción y con cuidado, se corre el riesgo de esto, de que haya áreas cerebrales que se vuelvan cada vez más lentas y menos estimuladas”.
Si bien el acceso masivo a los chatbots es relativamente reciente, la profesional indicó que estos efectos ya comenzaron a ser observados. “Eso lo están notando. Por eso se están abocando mucho a toda la parte del estudio del cerebro en relación con el uso de los chatbots. Y esto hay investigaciones que lo avalan”, sostuvo.
Consultada sobre si existen franjas etarias más vulnerables, Calligaro aclaró que no se trata de una cuestión estrictamente generacional, sino del modo e intensidad del uso. En ese sentido, advirtió sobre un fenómeno creciente: la subjetivación de la inteligencia artificial. “El chat GPT, los chatbots, para todas las generaciones, se está siendo subjetivizado. ¿Qué significa? Que se lo está tratando como en calidad de un otro, como otra persona, alguien como yo, y no como un objeto. Es un objeto, no hay que olvidarse, pero hay mucha gente que no lo considera así o que se olvida”.
La psicóloga explicó que los algoritmos permiten a los sistemas construir perfiles muy precisos de quienes los utilizan, lo que refuerza la sensación de vínculo personal. “Ellos sacan muy claramente como un esquema de cómo soy como persona, de qué me gusta, qué no me gusta y tienden siempre a darnos respuestas. Nunca hay un ‘lo voy a investigar’ o una recomendación de que nosotros hagamos algo, sino que nos da siempre todo como servido y tratando de complacernos”.
Durante la entrevista, Calligaro confirmó que estas situaciones ya llegan al consultorio. “Hay gente que viene y te dice, por ejemplo, ‘le conté a la inteligencia artificial lo que me dijiste y me dijo que estaba bien’. Y gente que viene y te dice que la inteligencia artificial les había dicho que tenían o que podían tener tal o tal cual diagnóstico, con lo que nosotros por ahí no coincidimos y tenemos que explicar una serie de cosas que no tienen nada que ver”.
También alertó sobre el riesgo en personas con mayor vulnerabilidad emocional o social, comparándolo con otros consumos problemáticos. “Si vos sos vulnerable en ciertos aspectos y tenés como cuestiones que no trabajaste o una historia como más densa o pocas herramientas, es más fácil caer en las redes de esto”, explicó, y remarcó que algunos usuarios llegan a asignarle a la IA roles como “una compañera, amiga, psicólogo, consejera o hasta coach”.
Otro de los puntos centrales fue la relación entre este fenómeno y la soledad contemporánea. “Hay mucha soledad, una soledad más existencial, más profunda, a nivel de comunicación con otros. Y justo que viene todo derivando en esto, aparece la inteligencia artificial, que es algo que está todo el tiempo, 24 horas, los 7 días de la semana, a mi alcance. No se aburre, no se va, no te deja”.