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EL DIA DESPUES DE MAÑANA

Una elección para muchos impensada. El Gobierno Nacional se impuso con comodidad y se abre una nueva oportunidad para el país que Javier Milei no debería dejar pasar.

EL DIA DESPUES DE MAÑANA

Una elección para muchos impensada. El Gobierno Nacional se impuso con comodidad y se abre una nueva oportunidad para el país que Javier Milei no debería dejar pasar.

Por Esteban Di Carlo

Así como la paliza de septiembre dejó secuelas y una estupenda reacción electoral del oficialismo, el aporreo sufrido por el kirchnerismo en octubre parece dejar heridas que difícilmente tiendan a cicatrizar.

Resulta necesario evaluar los motivos por los cuales La Libertad Avanza logró descontar en la Provincia de Buenos Aires los catorce puntos de diferencia, y pasar arriba en estas elecciones a diputados, algo impensado aún en el más optimista que solo se conformaba con descontar ese porcentaje.

Lo propio aplica para Olavarría, donde la diferencia de cuatro a favor, se transformó en quince en contra.

En su momento analizamos que la diferencia de septiembre, obedeció a errores propios del oficialismo al permitir que algunos espacios utilizaran los mismos colores, y palabras como "libertad", o "libertario" que tendían a confundir al electorado; y otro de los errores producto de la soberbia y la arrogancia, al querer imponer candidatos, y con ello permitir que intendentes de partidos importantes del interior bonaerense fuesen con boleta propia, o parte de otros partidos políticos.

Hasta ahí, subsanando esos errores, y con la ausencia de dichos intendentes en la contienda provincial, la diferencia ya se debería acortar.

Pero más se redujo, por otros tres factores.

El miedo de un electorado apático en la primera elección a un nuevo triunfo kirchnerista, que tuvo que vivir momentos de inestabilidad económica desde ese bendito 7 de septiembre, hasta el 25 de octubre.

Las características propias del primer candidato, Diego Santilli, que pasó a encabezar la lista atrayendo al público más moderado;

Y no menos importante, la implementación de la boleta única de papel.

Hasta qué punto resultó importante que los Intendentes del Conurbano no hayan movilizado el aparato, y hasta qué punto el nuevo sistema de votación haya provocado que fuese difícil conducir de las narices a los votantes, solo lo podemos saber en las próximas elecciones.

Lo cierto es que a nivel país, en la Provincia, y en la Ciudad, el triunfo de la Libertad Avanza fue aplastante.

A partir de dicha victoria, Javier Milei tiene la enorme oportunidad de buscar negociar con los gobernadores y la oposición dialoguista para implementar las reformas que el país necesita.

Ambas cámaras cuentan con un nivel interesante de diputados y senadores, que no le da quórum propio, pero que le permite mantener diálogos y buscar acuerdos para la implementación de nuevas leyes en materia laboral, previsional y tributario.

Pero no significa de ninguna manera que el electorado le haya extendido un cheque en blanco, muy por el contrario, le está dando las herramientas que no tiene que desaprovechar.

Ahora, el presidente no tiene excusas, depende todo de Él.

Mantenerse en la moderación, eliminar los insultos, trasladar ideas, ceder en algunos casos, buscar consensos.

Es lo que parece haber implementado en la primer semana post elecciones, debería continuar en este camino.

Dentro de la oposición, la cuestión es diferente

En primer lugar, el fracaso nominal de PROVINCIAS UNIDAS, de la que se esperaba una elección más exitosa, y donde solo se pudo imponer, y por escaso margen en una sola de las provincias donde los gobernadores jugaron sus cartas.

Sin embargo, este aparente fracaso, le otorga una herramienta vital de negociación.

Solo ocho diputados resultaron electos, pero son los que pueden inclinar una votación para un lado o para otros.

Votos a favor de determinadas leyes, para obtener a cambio, beneficios económicos para esas provincias.

En segundo término, dentro del PERONISMO se ha abierto un debate y una situación inesperada que no ocurría por lo menos desde hace veinte años.

Hoy está en discusión el propio liderazgo de Cristina Fernández, del que mucho entienden ya se encuentra en condiciones de jubilarse políticamente

Se está produciendo un cisma profundo dentro del partido justicialista.

Desde el 2003 el partido fue cooptado por el kirchnerismo.

Los pocos que se fueron revelando fueron cayendo en la intrascendencia (Randazzo,

Schiaretti) o volvieron como hijos pródigos (Massa, Alberto Fernández, Urtubey).

Las bases le piden a Axel Kicillof que rompa con Cristina, no se sienten representados por quienes son elegidos a dedos para ocupar los primeros lugares de la lista.

La Cámpora cada vez más cuestionada.

De los primeros veinte candidatos a diputados nacionales en la Provincia, solo uno fue puesto por Kicillof (Hugo Moyano), y solo tres por Sergio Massa (Galmarini, Marina Salzman y Jimena Lopez). Todos los demás son producto de la lapicera de Cristina Kirchner.

"Tendremos que hacer un profundo análisis puertas para adentro para revertir esta terrible situación que está pasando el peronismo", es una de las frases que transitaron los grupos de whatsapp.

Otros más rupturista, planteaban que "los candidatos no representan a la militancia", "si Axel no se despega va a terminar complicando su futuro político", "hay que eliminar del discurso la frase campo nacional y popular, dejar de ser obsecuentes y actuar de acuerdo con lo que la realidad marque".

"Mientras ellos decían la libertad avanza o Argentina retrocede", los nuestros solo se referían a "frenar a Milei".

Las elecciones han determinado que Cristina Fernández ya es un lastre para el peronismo. Es tiempo de renovación y cambio; nuevos dirigentes que no atrasen en el pensamiento.

El peronismo necesita para poder ser competitivo, hacer una fuerte autocrítica de todos sus gobiernos, en especial del último, y modernizar las ideas retrógradas y conservadoras que se instalaron en estos veinte años.

Frases setentistas como "Patria o colonia", "Braden o Perón", hoy en día son piantavotos.

Fotos con la dueña de la tobillera resultan atrayentes para los fanáticos enamorados del relato, pero espantan al votante pensante, lo debería aprender el Intendente.

Antonio Cafiero en los ochenta ya planteaba. "Qué hacemos con un partido que no debate, qué hacemos con un partido que no moviliza, qué hacemos con un partido que no se anima a criticar... que no se anima a criticar".

La crítica profunda es lo que necesita el partido para poder resurgir como una alternativa válida, con una mentalidad más actualizada y moderna; y con un proyecto transformador que modifique las ideas obsoletas de sus actuales dirigentes.

Triunfadores y derrotados; ilesos y heridos, secuelas de toda elección.

Para unos, la oportunidad que le da la ciudadanía, y la esperanza que no la dilapide.

Para otros, la necesidad de presentarse como opción viable, luego de un período de cambio.

En la política, lo viejo, no funciona.

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