
CAMBIAR... PARA NO CAMBIAR?
La supuesta interna entre Cristina y Kicillof. ¿Son reales las diferencias o se busca un cambio de líder? Ante esta "interna", qué hará el intendente Wesner, quien está muy influenciado por Valicenti.
Por Esteban Di Carlo
Con el apoyo de intendentes como Fernando Espinosa, de La Matanza, Julio Alak de La Plata, Jorge Ferraresi de Avellaneda , entre otros, mas el aporte de sindicatos de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y de diputados como Hugo Yasky, Daniel Gollán, Victoria Tolosa Paz y Santiago Cafiero, el ex ministro de Economía y actual gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, presentó un nuevo partido político de tinte peronista denominado Movimiento Derecho al Futuro para disputarle el liderazgo a Cristina Fernández de Kirchner.
Como se veía venir despues de las elecciones presidenciales, y luego de que hubo un atisbo de rebelión cuando el Gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela intento disputarle la presidencia del Partido, meses mas tarde este nuevo partido ya no viene a discutirle el poder interno, sino por el contrario, directamente el liderazgo de la oposición.
"Es momento de escuchar, de comprender las razones de nuestra derrota a nivel nacional, de recuperar la agenda de las mayorías, defendiendo los derechos de todos. Es hora de empezar a reinventar nuestro proyecto histórico, de un pueblo con igualdad, de un pueblo que pueda aspirar a ser feliz. Es momento de actualizar nuestras ideas con una perspectiva de futuro, sin temor al debate interno", reza parte del panfleto de presentación.
Pasó históricamente dentro de las filas del Partido Justicialista, facción que pierde, facción que empieza la retirada.
Le pasó al menemismo, y parecía que el kirchnerismo, y por ende la Cámpora iba a salir indemne de esta situación.
Pero a más de un año de la derrota electoral, y en miras del armado para las próximas elecciones legislativas, un grupo vinculado históricamente con Cristina Kirchner ha decidido discutir su liderazgo.
En los países del primer mundo, un ex presidente, se convierte en estadista, en persona de consulta permanente, en un ilustrado a quien recurrir en diferentes temas que acaparan la atención política.
En la actual Argentina, la cosa no es así.
Los ex presidentes intentan estar siempre en la arena política, ser el centro de atención (o de oposición), y permanecer arriba en las nuevas tendencias tecnológicas.
Cristina Kirchner no ha sabido disfrutar de la paz del retiro, y luego de tres décadas de estar comandando en soledad, o matrimonialmente los destinos del partido, empieza a sentir que su caudillismo está en riesgo.
Era esperable que el enfrentamiento surgiera del peronismo tradicional, del que la fue confrontando año a año incluso cuando era presidente; pero no.
Ha surgido de su mismo riñón.
No hay dudas que Axel Kicillof fue uno de los elegidos, ahijado político de la Ex Presidente, como tampoco hay dudas, que parte de los intendentes que crearon esta nueva línea interna también estuvieron durante todo este período muy cercano a Cristina Fernández de Kirchner.
Pero como toda implosión, los cambios parecen generarse desde adentro.
Ahora bien, ¿son cambios profundos dentro del partido, o cambios de nombres?
Porque a poco que se analiza los integrantes de esta nueva corriente vemos que está conformada por la misma casta política que fue gobierno hasta hace un poco más de un año.
Los únicos que han quedado afuera son los camporistas. El intendente de Olavarría, Maximiliano Wessner, estará ante una disyuntiva; la necesidad de recibir dinero limpio de la Provincia, o seguir los lineamientos del camporismo que lo catapultó en el poder.
Entre el dinero y la lealtad
Es evidente que se está dando en el partido una interna kirchnerista, más que una interna peronista.
Hasta se puede decir, que es entre porteños y bonaerenses mezclados unos y otros dentro del camporismo y del kicillofismo.
Con la misma gente, con las mismas ideas, con los mismos proyectos que fracasaron durante los último veinte años, el cambio que llega al partido Justicialista, mas que cambio, parece que nada va a cambiar hacia el futuro.
Solo se cambiaría el líder.
Lejos está de ser una fuerza modernizadora, que si bien le puede alcanzar para cuestionarle el liderazgo a Cristina Fernández, no parece ser una corriente que irrumpe con nuevas ideas y propuestas que es lo que necesita el partido.
Como todo movimiento mayoritario necesita armar una estructura sólida, creíble y renovada con figuras diferentes que le permita ser competitivo a nivel país y tener aspiraciones de recuperar el gobierno , nacional en el 2027.
Para el proyecto de país, se necesita demostrar que el proyecto es exitoso en una provincia, o en una ciudad.
Hoy, Axel Kicillof nada tiene para ofrecerle al argentino.
La gestión en la Provincia de Buenos Aires es muy pobre.
Por más que en el documento de presentación se diga que: " el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, bajo la conducción de Axel Kicillof, se ha convertido en el escudo y la red que luchan por proteger los derechos de los bonaerenses ante un Estado desertor.... ", solo en materia de seguridad no se vislumbra que se esté defendiendo derechos algunos de los bonaerenses.
Todos los días hay noticias sobre asesinatos de inocentes, mujeres, niños, adolescentes, robos, entraderas, y una nula acción política para detener el delito.
La situación resulta insostenible.
No se trata precisamente del mejor modelo para instrumentar en el país.