
Argentina registró una fuerte caída del catolicismo en la última década
Un estudio revela que 58% de los argentinos se considera católico, frente a 71% que lo hacía 10 años atrás.
El mapa religioso argentino atraviesa una transformación profunda en la última década y el país dejó atrás el histórico predominio del catolicismo para cambiar hacia un escenario de mayor diversidad y menor vínculo institucional, con un crecimiento marcado de las personas sin afiliación religiosa. Así lo muestran los datos de una encuesta del Centro Pew de Investigación, una institución estadounidense centrada en los estudios sociales.
Según la información relevada, el porcentaje de adultos argentinos que se identifican como católicos cayó del 71% en 2013-14 al 58% en 2024, una pérdida de 13 puntos porcentuales en 10 años. La comparación histórica dimensiona aún más el cambio: a comienzos del siglo XX, el 97% de la población argentina se reconocía como católica. En paralelo, el grupo de personas sin afiliación religiosa (ateos, agnósticos o quienes dicen no tener religión) casi se duplicó, al pasar del 11% al 24%, y hoy supera en número a los protestantes (evangelistas).

El evangelismo, en tanto, se mantuvo relativamente estable en términos generales, con un 16% en 2024 frente al 15% de hace una década. Sin embargo, al interior de ese universo se produjo una transformación significativa: la proporción de fieles que se identifican como pentecostales descendió del 71% al 54%, lo que marca un cambio en la composición interna de esta rama del cristianismo.
La disminución del catolicismo se explica en gran parte por el fenómeno conocido como “cambio religioso”. El catolicismo registra una pérdida neta equivalente al 17% de la población adulta total. Entre quienes fueron criados en esa fe y luego la abandonaron, el 12% optó por no tener afiliación religiosa y un 8% se volcó al evangelismo. Aun así, el catolicismo conserva una tasa de retención del 72%, superior a la de los evangélicos, que alcanza el 58%.
El factor generacional resulta clave para entender este proceso. Entre los adultos jóvenes de 18 a 34 años, solo el 47% se identifica como católico, mientras que el 32% no tiene afiliación religiosa. En los mayores de 50 años, en cambio, el 67% continúa siendo católico y apenas el 18% se declara sin religión. El nivel educativo también incide: entre quienes tienen mayor formación, crece la proporción de "sin afiliación", que alcanza el 28%, y disminuye la presencia protestante, que se ubica en el 12%.
Pese al retroceso de la afiliación institucional, la espiritualidad sigue siendo un rasgo extendido. El 90% de los argentinos afirma creer en Dios, apenas tres puntos menos que hace una década. Incluso entre quienes no se identifican con ninguna religión, el 62% mantiene esa creencia. Sin embargo, solo el 37% de los adultos considera que la religión es muy importante en su vida, una de las cifras más bajas de la región, similar a la de Chile.
En la comparación regional, Argentina se ubica entre los países con menor nivel de religiosidad institucional en América Latina. Con solo el 37% de la población que considera a la religión como “muy importante” en su vida y un 19% de asistencia semanal a servicios religiosos, el país muestra indicadores sensiblemente más bajos que Brasil, donde esos valores ascienden al 79% y al 43% respectivamente, o que Colombia y México, que registran un 37% de asistencia semanal.

Incluso en la práctica cotidiana, Argentina presenta la frecuencia más baja de oración diaria de la región, con un 39%, frente al 76% de Brasil y el 71% de Colombia. Aunque la creencia en Dios sigue siendo mayoritaria, con un 90%, también se encuentra por debajo de otros países latinoamericanos como Brasil, Perú y Colombia, que superan el 97%. Este escenario coloca a Argentina, junto con Chile, como una de las sociedades menos religiosas del continente, con una fuerte persistencia de la fe a nivel individual pero un marcado distanciamiento de las instituciones tradicionales.